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jueves, 12 de abril de 2018

Trilogía Rococó, hoy: Jean-Honoré Fragonard

Coronando la dorada trinidad del rococó, llega Jean-Honoré Fragonard (1732-1806) de quien soy entusiasta admiradora porque se trata de un artista de virtuosismo extremo.
Fragonard era un artista inteligente, altamente entrenado, visualmente muy alerta, que se sentía cómodo con toda gama de símbolos, ideas, emblemas y motivos.

Pero además de bellísimas y vaporosas, sus obras son alegóricas y es reconocido por crear la pintura rococó por excelencia: The Swing; esta obra maestra conmemora el espíritu de refinamiento estético y de irreverente decadencia aristocrática en vísperas de la Revolución Francesa demostrando que Fragonard es simplemente, incomparable.

The Swing

The Progress of Love: The Pursuit

The Progress of Love: The Meeting

The Progress of Love: The Lover Crowned

The Progress of Love: Love Letters

Young Girl Reading

The Musical Contest

Girl with a Dog

Denis Diderot

The Stolen Kiss

The Happy Lovers

Blind Man's Bluff

jueves, 27 de abril de 2017

El Rococó, Increíble Fantasía Poética

El estilo Rococó nació en Francia durante los últimos años del reinado de  Luis XIV y predominó en el siglo XVIII hasta la Revolución Francesa. Este fue un gran período creativo, la sinuosidad y el artificio de este movimiento fueron la solución expresiva al deseo de lujo y ostentación de las clases privilegiadas europeas; y Francia, con su opulenta y frívola corte, fue el gran centro de difusión. 
Me encanta porque sus cualidades son la delicadeza, el espíritu joven, la sensibilidad y la sonriente felicidad.  
Al contrario del barroco y el neoclásico que vinieron antes y después de él, el rococó es intuitivo; no pretende ser intelectual ni didáctico. Su único objetivo es brindar placer visual y es la expresión de una gran fantasía poética.

The Happy Lovers - Fragonard
Alegoría de la Pintura - Boucher
El Certamen Musical - Fragonard
Peregrinaje a la Isla de Citerea - Watteau
Posada de Estoi, Portugal
Palacio Solitude, Alemania
Capitel de la Iglesia de la Pradera, Baviera
Prometeo Encadenado - Nicholas  S. Adam

lunes, 23 de mayo de 2016

Algunas de las Cosas que me Gustan


Los Amantes Felices - Jean Honoré Fragonard


Manejar en la ruta
El romanticismo y los cisnes
El otoño y pisar las caidas hojas amarillas
La salida al teatro, un sábado a la noche
Pompa y Circunstancia, de Edward Elgar
La poesía y los gatos


Romántico Otoño


Viajar, pero vivir en mi Buenos Aires querido
El color rosa
El chocolate blanco relleno de dulce de leche
El Rococó, Fragonard y Watteau
El invierno y jugar en la nieve
Las tardes de invierno con almuerzo, cine y cafecito posterior
La lluvia y el olor a tierra mojada


Nostálgico día de lluvia en Buenos Aires


La Navidad y las estrellas fugaces
La Hermandad Prerrafaelita y Edmund Blair Leighton
Las salidas con Mamá
El Tango
Las calesitas
El olor a pan tostado


Alain Chartier - Edmund Blair Leighton


Las cerezas al rhum, los petit fours y los bombones
Una chimenea de leños crepitantes
El verano, la arena y el mar
Andar en bicicleta
Las mariposas, los helados, los ángeles,
la primavera y las rosas


Carrousel de Sueños

lunes, 27 de abril de 2020

Pierre-Auguste Renoir, Impresiones de la Belleza

"En mi opinión, una pintura debe ser fascinante, alegre y bella; la vida está llena de tribulaciones y no vale la pena plasmarlas en un cuadro" - así decía Renoir, quien poseía el don de ver el mundo lleno de color a pesar de las privaciones y enfermedades. 
Sí, señores, vuelvo por tercera vez con el brillante artista porque me encanta y es lindo revisitarlo.

Durante la década de 1870 estalló una revolución en la pintura francesa. Animados por artistas como Gustave Courbet y Édouard Manet, varios pintores jóvenes comenzaron a buscar alternativas a las tradiciones de la pintura occidental que habían prevalecido desde el comienzo del Renacimiento y fueron directamente a la naturaleza para inspirarse. El nuevo arte exhibía una inmediatez, una luz y un color vibrantes en lugar de los oscuros marrones y negros que habían dominado la pintura anterior. Estas cualidades, entre otras, señalaron el comienzo del arte moderno, y Renoir fue una figura central de ese desarrollo.

Pierre-Auguste mostró una gran originalidad creativa a lo largo de su vida y, su pintura aunque indiscutiblemente impresionista, presenta ciertas peculiaridades. Por ejemplo, muestra más interés por el cuerpo humano que por los paisajes. Además le gustan las escenas de interior, a diferencia de los demás impresionistas que optan siempre por los exteriores y la pintura al aire libre. 

Mi pasión por Renoir se debe a que sus personajes se divierten y huyen de lo serio y trascendente. No hay narración, ni grandes temas, ni mensajes que adivinar. Todo en sus obras es claro, sencillo y directo. Los personajes están tratados con delicadeza y cariño; 
siempre aparecen en actitudes relajadas, sonrientes y felices. Bailan, toman una copa, charlan, tocan el piano... es por todo esto que recibió el calificativo de "pintor de la alegría". 

Pero, al igual que otros innovadores, soportó períodos de ridículo público; sin embargo a medida que el nuevo estilo fue gradualmente aceptado, comenzó a disfrutar de un amplio patrocinio y reconocimiento internacional.

Su excelente gusto lo llevó a estudiar particularmente a los artistas rococó del siglo XVIII: Jean-Antoine Watteau, François Boucher y Jean Honoré Fragonard. Pero qué tiene en común el trío más mentado del rococó?  que son elegantes, glamorosos y pintan como si fuera sobre porcelana.