lunes, 20 de abril de 2026

Obra comentada: Endymion Porter y Anthony van Dyck

Voy a comentar este cuadro en específico por espléndido. 

Es un retrato de amistad, una tradición que se establece ya en el siglo XVI en Italia, donde los amigos se presentan juntos dentro de una sola imagen; esa es la idea, dar visibilidad a esa relación de amistad.

En algunos casos se trata de personas del mismo nivel, del mismo rango social. En otros, se trata de un nivel distinto como, por ejemplo, podrían ser un tutor y un aristócrata.

En este doble retrato el mismo cuadro lo explica: son dos personas de un nivel social similar o parecido; un poco distinto pero con signos ilustrados que aumentaron su esplendor.

Sir Endymion Porter era un diplomático, lingüista, de familia noble, y tenía una posición bastante relevante en la corte de Carlos I de Inglaterra. 

En cambio, el pintor flamenco había sido ennoblecido por el rey cuando lo nombró Caballero en 1632. Nótese la elegancia del autor, era un joven de porte y modales aristocráticos y unos 12 años más joven que Porter.

El ejecutante poseía un talento natural sobrecogedor.  El mismísimo Rubens lo recibió desde jovencito para que colabore con él, pero no como discípulo ni criado, sino como estrecho colaborador.

Pero no me quiero distraer. Vuelvo a enfocarme en la obra en particular. 

Sir Endymion Porter y Anthony van Dyck

Como decía, aquí vemos a los dos amigos, uno al lado del otro. Van Dyck se pone un poquito más bajo dentro del espacio del cuadro y está girado hacia la derecha, mientras que Endymion Porter -la figura de mayor status- se ve de frente y ocupando gran parte del espacio de la escena. 

El artista juega con los contrastes y las simetrías: más alto, más bajo; más joven uno, unos quince años mayor el otro. La parte derecha cerrada, la parte izquierda abierta. Porter vestido de blanco, Van Dyck vestido de negro.

Además el cuadro es ovalado, lo cual para un retrato ya es bastante original. El formato oval normalmente es en vertical, y recién más tarde, sobre todo en el siglo XVIII con el desarrollo del Rococó, la forma ovalada se haría mucho más común y practicada.

Sir Anthony se viste de negro, símbolo de elegancia y de genealogía que empieza con Tiziano como modelo. Levanta la mano para mover el manto, pero acercándola también al corazón. Es un gesto que tiene que ver con una relación de afecto y lealtad hacia la otra persona, y esta gestualidad y mirada da la impresión de que ese momento estuviera, momentáneamente, siendo interrumpido por nosotros, los espectadores. 

Hay más elementos simbólicos que señalar: 

A la derecha, de fondo, aunque no está pintado con toda la claridad que uno se imagina debiera ser, vemos una especie de cortina; pero no, en realidad se trata de una columna. 

La columna tiene un significado bastante evidente, representa fortaleza, o solidez. Y a esto hay que relacionarlo con la piedra donde los dos personajes apoyan sus manos simbolizando la estabilidad y solidez de su amistad. 

Van Dyck lleva un guante, elemento que siempre otorga más elegancia al que lo lleva. Además el guante es un poco más largo que los dedos de su mano, por lo tanto le da un aspecto hasta más refinado que la mano misma. Y eso que las manos del pintor son de las más refinadas que pueda haber.

A la izquierda, vemos un trozo de paisaje con el cielo oscureciendo, es decir que hasta nos da el momento del día en que se está representando la escena. 

Este cuadro  me parece de una calidad pictórica realmente extraordinaria. Puso todo en esta obra tan compleja. Las obras de Van Dyck -particularmente los retratos ingleses- siempre tienen un toque melancólico. Es algo que se consideraba particularmente atractivo, era un elemento que hacía a la obra más noble, como más atractiva para el mecenas que la encargaba y para el observador que las podía ver. 

lunes, 13 de abril de 2026

En los Jardines de Melancolía de Arthur Hughes

En los cuadros del artista victoriano Arthur Hughes hay silencios: una carta que no se entrega, una mirada que se escapa, un amor que no termina de decirse. Todo sucede en lo mínimo, en un instante suspendido.

Cercano al espíritu prerrafaelita —aunque lejos del brillo de Dante Gabriel Rossetti o John Everett Millais—, Hughes cultivó una pintura íntima, hecha de colores suaves, jardines en penumbra y figuras que parecen pensar más de lo que dicen.

En April Love, quizá su obra más recordada, hay algo que incluso John Ruskin supo ver y nombrar como “exquisito en todos los sentidos”: no ocurre nada… y, sin embargo, ocurre todo. Dos amantes, el peso de una discusión, las hojas cayendo como si también ellas comprendieran. La emoción no estalla.

Sus imágenes tienen algo de recuerdo, de sueño, de melancolía leve. Como si cada escena guardara un secreto que no quiere revelarse del todo.

The Pained Heart (Sigh no More, Ladies)
Forget Me Not
The King's Orchard
The Sailing Signal Gun

April Love
La Belle Dame sans Merci
The Lady of Shalott
The Knight of the Sun
Aurora Leigh’s Dismissal of Romney (‘The Tryst’)
Sir Galahad, The Quest for the Holy Grail

lunes, 6 de abril de 2026

Giacomo Balla, Pionero del Futurismo Italiano

La obra de Giacomo Balla tiene algo vibrante, casi eléctrica, como si el mundo estuviera siempre en aceleración. Le fascinaban la luz, la velocidad y el movimiento pero no de forma literal, sino desarmándolo en mil fragmentos, como cuando ves pasar algo rápido y te queda una estela en la mirada. Él pintaba esa estela.

Al principio era más clásico, pero cuando se metió en el futurismo se soltó completamente. Ahí empezó a jugar con líneas, colores y repeticiones que parecen latidos o pulsaciones. 

Alberi Mutilati
Warship, Widow, and Wind
Girl running on a Balcony
Science against Obscurantism
Street Light
Pessimism and Optimism
Streamlines Futur
Marombra
Dinamismo di un Cane al Guinzaglio