En los cuadros del artista victoriano Arthur Hughes hay silencios: una carta que no se entrega, una mirada que se escapa, un amor que no termina de decirse. Todo sucede en lo mínimo, en un instante suspendido.
Cercano al espíritu prerrafaelita —aunque lejos del brillo de Dante Gabriel Rossetti o John Everett Millais—, Hughes cultivó una pintura íntima, hecha de colores suaves, jardines en penumbra y figuras que parecen pensar más de lo que dicen.
En April Love, quizá su obra más recordada, hay algo que incluso John Ruskin supo ver y nombrar como “exquisito en todos los sentidos”: no ocurre nada… y, sin embargo, ocurre todo. Dos amantes, el peso de una discusión, las hojas cayendo como si también ellas comprendieran. La emoción no estalla.
Sus imágenes tienen algo de recuerdo, de sueño, de melancolía leve. Como si cada escena guardara un secreto que no quiere revelarse del todo.
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| The Pained Heart (Sigh no More, Ladies) |
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| Forget Me Not |
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| The King's Orchard |
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| The Sailing Signal Gun |
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| April Love |
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| La Belle Dame sans Merci |
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| The Lady of Shalott |
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The Knight of the Sun
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| Aurora Leigh’s Dismissal of Romney (‘The Tryst’) |
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| Sir Galahad, The Quest for the Holy Grail |