Observen qué belleza, amigos. La Procesión de los Reyes Magos de Benozzo Gozzoli es una de las visiones más exuberantes que se hayan pintado sobre los Magos de Oriente. Todo parece un gran desfile, majestuoso y elegante, como un tapiz que, de pronto, cobra vida.
Los púrpuras, los dorados y los azules brillan como joyas al sol. Cada rey avanza rodeado de caballos, jóvenes nobles y animales exóticos, en una procesión tan rica en detalles que da la sensación de no terminar nunca.
Gozzoli transformó la adoración en un viaje festivo, casi deslumbrante. Es como si el Renacimiento, en pleno esplendor, hubiera decidido imaginar su propio Oriente soñado.