martes, 8 de septiembre de 2026

El Arte es Libre y el Toque Sensible de Gustav Klimt, Único

Igualmente controvertido y exitoso en su día, Gustav Klimt fue una de las figuras centrales del fin de siglo en Viena, la época que marcó el inicio del modernismo. Cuanto más observo, más sorpresas encuentro, literalmente imágenes dentro de la imagen, infinitas dimensiones. 
En la comunidad artística actual, las suntuosas imágenes del pintor simbolista son muy populares; su mundo de opulencia y erotismo resulta irresistible.

El artista, hijo de un orfevre, nació en Viena el 14 de julio de 1862. En la misma Viena en que el padre del psicoanálisis Sigmund Freud sondeaba la mente humana, Klimt se insinuaba con igual profundidad en lo íntimo de la agonizante sociedad victoriana.
El maestro es conocido por el uso de oro en sus pinturas que descubre después de ver mosaicos bizantinos de Ravenna, pero sus inspiraciones son eclécticas, sus retratos etéreos, audaces y nada convencionales. 

Los historiadores de arte enumeran inspiraciones tan diversas como las de la Grecia clásica, minoica y egipcia. También está inspirado en el tallado de Albrecht Dürer, pinturas europeas de finales de la Edad Media y la Escuela Rimpa japonesa. 
Hoy en día varios de estos lienzos se consideran obras maestras, no obstante para mí, "El Beso" -pieza pintada durante su fase dorada- parece flotar por encima del resto. 

Pintó algunos paisajes con ausencia total de personajes a los que dió una atmósfera de serenidad particular pero, con excepción de estos primeros trabajos, compuso retratos de mujeres solamente. La obsesión del artista con el cuerpo femenino provocó tal tormenta de oposición que tuvo que enfrentarse a cargos de obscenidad. Retrató a la mujer en todas sus dimensiones, amante, madre, joven, mayor, poderosa, sensual. Y uno de sus 14 hijos fue incluido en alguna de sus pinturas. 

En vida fue resistido por ser un provocador, pero al fallecer en 1918, había colocado a Viena en una posición destacada dentro del arte europeo.

El árbol de la vida

El abrazo

Jardín de granja con girasoles

Serpientes de agua

Serpientes de agua II

Mujer con abanico

El beso

Bailarina

Madre e hijo

Fragmento del Friso de Beethoven

Judith

Amigas

Retrato de Adele Bloch- Bauer I

martes, 1 de septiembre de 2026

Tenis Femenino en el Arte del Siglo XIX

A propósito de los Juegos Olímpicos de la Juventud recientemente celebrados pensaba que el deporte dice mucho sobre lo lejos que ha llegado la sociedad. 
El historiador social Harold Perkin una vez lo expresó de esta manera: "La historia de las sociedades se refleja más vívidamente por la forma en que las personas pasan su tiempo libre. El deporte en particular es mucho más que un pasatiempo o recreación. Es una parte integral de la cultura (y) brinda una perspectiva única de cómo la sociedad cambia e impacta en otras sociedades." 

El torneo de tenis más antiguo del mundo, el Campeonato de Wimbledon, agregó Ladies Singles a la lista en 1884. 
El código de vestimenta victoriano dictaba que los brazos y los tobillos debían ocultarse. Además, tenían que soportar tres enaguas almidonadas debajo del vestido. Naturalmente, el infame corset victoriano también era requisito para mantener una figura de reloj de arena en todo momento. Obviamente que pasarían muchísimo calor, sin embargo igual se superaban y disfrutaban del deporte de la raqueta.

Tennis Anyone by Emile Vernon

A Game of Tennis by John Strickland Goodall

The Tennis Party by Charles March Gere, 1900

Tennis Game by the Sea by Max Liebermann, 1901

A Game of Tennis by George Goodwin Kilburne

Tennis Players by Horace Henry Cauty, 1885

A Rally by Sir John Lavery, 1885

martes, 25 de agosto de 2026

Madame Lebrun, Retratista de María Antonieta

Marie Louise Élisabeth Vigée Lebrun (1755 - 1842) fue una destacada pintora francesa cuya clientela incluía la realeza y la aristocracia, especialmente la Reina de Francia, María Antonieta, porque sus retratos eran brillantes.
La historia del arte ha descuidado durante mucho tiempo a la virtuosa señora Lebrun porque fue considerada emblema de un mundo y una pintura pasada. 

La artista "olvidada" transcribió la frescura de un clavel, la fragancia de las rosas, las expresiones de mil caras, la sensualidad de la seda... capturó la vida. Deslumbrada por la sociedad culta de su tiempo, pintó el refinamiento, la belleza y la ligereza descuidada de un mundo que la revolución más tarde engulliría. Todo el Antiguo Régimen se desplaza ante nuestros ojos. 

Pese a ello el amor de Madame Lebrun por el arte fue constante en los mejores y en los peores momentos de su larga vida. En sus memorias, ella revela su fascinación por el dibujo. Es una trayectoria excepcional la suya. 

La habilidad para caracterizar a sus modelos de manera elegante la hizo muy popular. Tan encantada estaba la reina con su trabajo que la contrató para pintar 30 retratos de ella y su familia, lo que le valió la reputación de retratista oficial. 

Madame Lebrun y su Hija

La Paz que trae Abundancia

Autorretrato con Sombrero de Paja

Alexandra and Elena, Hijas de Paul I de Rusia

Baronesa Anna Sergeevna Stroganova y su Hijo Sergey

Carolina Bonaparte Murat, reina de Nápoles,
con su hija Laetitia (1807), Palacio de Versalles

Corisande Armandine Léonie Sophie de Gramont

Condesa Du Barry

Julie Nigris como Flora, Diosa Romana de las Flores

Lady doblando una Carta

María Antonieta, esplendorosa

Madame Mole-Raymond

Princesa María Cristina de Borbón

Autorretrato

María Antonieta de Lorraine-Habsbourg y sus Hijos

María Antonieta, 1783

martes, 18 de agosto de 2026

Pío Collivadino. Luz de una Buenos Aires entre la Incertidumbre del Cambio y el Orgullo por el Progreso

A comienzos del siglo XX, Buenos Aires estaba cambiando vertiginosamente, y Pío Collivadino nos legó un rico reflejo de ese momento histórico: escenas portuarias, rascacielos y flamantes avenidas del centro. Pero además de los nuevos edificios industriales, usinas y puentes, también llevó a sus telas las casitas bajas y algún que otro espacio más que austero. Hasta una pequeña puerta verde de una casa del Buenos Aires de 1900 podía convertirse en motivo de su pintura.

Barracas, La Boca, el Riachuelo, los barrios periféricos, las calles de tierra iluminadas a gas: toda una Buenos Aires en ebullición aparece en las obras de este artista, que supo hallar poesía en los rincones menos celebrados de la ciudad. Fue uno de los grandes renovadores del paisaje urbano porteño y encontró belleza en las chimeneas, los obreros, los barcos y los edificios en construcción. Nacido en Barracas, vivió entre 1869 y 1945.

Inmigrantes italianos, obreros al costado de barcos gigantes o almorzando durante su descanso: todo lo abordó con una técnica refinada y una particular sensibilidad para la luz. Su pintura recibió la influencia del divisionismo italiano y, en algunos momentos, se acercó al puntillismo, alternando pinceladas fragmentadas con gruesos empastes.

A lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX, captó como pocos la luminosidad cambiante de Buenos Aires y sus suburbios. Su mirada no se detuvo únicamente en la ciudad monumental que anunciaba el progreso: también encontró belleza en una calle de tierra, una fachada humilde, el humo de una chimenea o una pequeña puerta pintada de verde.

En esa convivencia entre la ciudad que desaparecía y la que nacía con fuerza está buena parte del encanto de su obra. Una Buenos Aires todavía reconocible y, al mismo tiempo, ya encaminada hacia la modernidad.

El Banco de Boston

La Hora del Almuerzo

Puente Alsina

El Riachuelo

Puente Victorino de la Plaza

En el Puerto

A la Obra

Una Esquina de La Boca

La Puerta Verde

Puertas a la Tierra

Chimeneas Humeantes

martes, 11 de agosto de 2026

Antonio Berni, Maestro de lo Figurativo

Antonio Berni, Artista Plástico (1905-1981)

"Fluía Berni, era como un duende milagroso, movedizo y sagaz. Verlo en acción era como encontrar un equilibrio entre lo racional y una naturaleza salvaje de pintor. La vida pintaba a través de él porque todo lo que vivía, las veinticuatro horas del día, lo onírico, su libido, su discernimiento, todo eso le fluía..."  este es uno de los testimonios recogidos por el periodista Fernando García para su libro Los Ojos. Vida y Pasión de Antonio Berni, la única biografía del genial artista rosarino donde a través de más de ochenta entrevistas realizadas en Rosario, Buenos Aires y París se arma el rompecabezas de uno de los más grandes artistas plásticos argentinos que iluminó el siglo XX.