Porque supo transmitir el poder expresivo de las cosas cotidianas, la interioridad del hogar, la vida escolar, los juegos sencillos y el valor de la vida familiar es Albert Samuel Anker considerado el mayor pintor suizo decimonónico.
El realismo costumbrista de sus pinturas es reconocido como un valioso reflejo y recuerdo de la Suiza de entonces; es, de hecho, un artista prolífico pero -para mí- es cuando pinta niños cuando más sobresale el legado de Anker (1831-1910).
Así podemos apreciar sus vidas, alegrías y tristezas al crecer de fines del siglo XIX.
Califico con muchas estrellas a este artista, me gusta la pintura de género. Sí, puede ser considerada por la crítica como demasiado dulce, monótona y sentimental, pero esa puede ser precisamente una de las razones por las que a muchas otras personas nos gusta tanto. Es la vida en el nivel más básico. Los chicos cambian. Los chicos se convierten en adultos; pero la infancia es una constante. Los detalles, entonces y ahora, pueden diferir, pero la experiencia de crecer... no tanto. Que pasen un Feliz Día del Niño!










































