viernes, 22 de diciembre de 2017

Todos los Caminos conducen a Casa

Es tiempo de frutillas, de reuniones, 
de sol, fiesta y vacaciones,
también
de los ausentes, la presencia
se impone

Ya brillan las guirnaldas
y por toda la casa
 flota suave nuestra música
del alma

Cielos azules 
caminan conmigo,
también las bromas de mis amigos

De exquisiteces y adornos
la mesa se engalana,
también
de voces chiquitas, dulces
y entrecortadas

Tratamos de capturar 
la esencia imperante
y del lujo sutil, atrapar un instante

Los milagros que se ven 
llegan directo 
del portal de Belén

Es tiempo de modelar 
la materia incoherente
de que se componen los sueños
que son enigmas de orden prominente

Son noches de tregua, de perdón
de brindis bajo la luz de la luna;
diciembre emociona,
llega al corazón

Se agitan estrellitas
y en el aire hay perfume 
de jazmín y de cebita

Hay juego de luces 
en la tierra de los dulces

En el Árbol brillan 
juguetes y adornos, 
 que algunos del recuerdo 
son verdaderos tesoros

La Navidad
vuelve más tiernos los corazones 
 y por una noche somos mejores

Diciembre es sabor a canela y golosina,
también futuro de interrogante 
expectativa

En Diciembre
la nostalgia gira en un tutú 
hecho de nubes y tiramisú

Carolina L. Hauscarriaga

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Super Mega Vivo, Super Mega Divertido

Entre pájaros y amaneceres verdes, el verano vuelve. 
Un disco de fuego blanco atraviesa las persianas y las cortinas flotan con la brisa de la mañana; hay tiempo y ganas de vivir, hay mucho que hacer porque sí. 

Voy a escuchar un caracol y salir a bicicletear al sol; voy comer una manzana de a dos, voy a despertarme sin reloj; voy a mis plantas regar y salir a caminar sin celular. 

El verano sabe a epifanía; es la cereza de la vida, hermosa, dulce y divertida. El verano es el domingo ir a navegar al río y sentir que todo en el mundo está en orden y tranquilo gracias al apoyo férreo de mis seres queridos.  

Es partir hacia un rumbo desconocido y hacer balance del año vivido; es divertirme mucho con las ocurrencias de mi brillante niño, es admirar los campos de girasoles, es contar nidos de horneros, mirar sus ojos y ver el cielo.

Es escuchar música a todo volumen y bailar "Chattahoochee" como si nadie me estuviera viendo. Es ignorarlo todo por un momento y sentirme al amparo del tiempo. 
El verano es besos y abrazos furtivos; es sábado a la noche y diversión con los amigos. Es perseguir luciérnagas y a la una ver un queso en vez de luna.

El verano nos hace crecer y comprar margaritas al atardecer. El verano sabe a poesía, a un tiempo de fantasía. El verano construye recuerdos y sabe hacernos renacer. Es guitarra, es fogón en la playa, es pulóver y andar descalza.

El verano es arena dorada y que el viento haga que la costa quede despoblada; también encajarnos en las dunas, enojarnos y después, reconciliarnos. El verano es durazno perfumado y blanco jazmín de aura especial, es creer en las cosas que queremos lograr. El verano es una rosa amarilla flotando en la orilla.

Es admirar la luna llena bailando sobre el tejado; el verano es mi gato anaranjado. Es descubrir que el chico que te gusta, gusta de vos y entonces volver a agradecerle a Dios; es ver amanecer en el camino y recorrer juntos el bosque de pinos.

Es mirar al cielo y viajar en alas de una estrella errante; es ir al cine y quedarme leyendo los títulos hasta el último instante. El verano es médanos y libertad que nos devuelve renovados pero a la vez deshilachados, medio agotados. 

El verano es festival vital y milagroso que cuando llega a su fin se transforma en un ángel etéreo y esplendoroso; nos despide con un beso en la mano y nos devuelve a casa, más dichosos. Es momento de con tiempo cocinar y la casa de amor llenar. 


martes, 19 de diciembre de 2017

Simonetta Vespucci, Esencia del Renacimiento Italiano





El que condena al dulce amor,
mira a mi enemigo;
escúchala y luego dime
si el amor es debilidad

Cuando los afectos se derivan de
una fuente tan hermosa,
los héroes están sujetos a ellos,
los dioses también están enamorados

Metastasio

Su cara angelical,  su largo cabello dorado, su cuerpo de leyenda y su mirada serena y melancólica representó el ideal de una época; Simonetta Vespucci fue la top model del Renacimiento. Fue el re-nacimiento de Venus, la diosa dormida, la bella encantada, la misma primavera. No me extraña que Boticelli estuviera loco por ella. 
Simonetta Vespucci -nacida Cattaneo- era dueña de una belleza deslumbrante y luminosa, algo muy apreciado durante el Renacimiento cuando los valores de la Virgen María se trasladaban heréticamente en un ideal erótico estéticamente insuperable.

La joven, hija de un noble genovés, fue proclamada Reina de la belleza, durante la celebración de un torneo de justas en Florencia en 1475 lo que hizo que su fama se extendiera por toda Europa.
Simonetta no sólo enamoró al hombre que la desposó cuando apenas tenía dieciséis años, Marco Vespucci, sino a todos los hombres, artistas y aristócratas de la Florencia renacentista; ninguno podía calmar su fascinación por ella, tampoco los hermanos Lorenzo y Giuliano de Medici, mecenas de -entre otros- Sandro Botticelli, el pintor renacentista más famoso del mundo que se enamoró de ella perdida, instantánea y definitivamente.

A partir de ese momento, la esplendorosa joven se convirtió en la razón de amanecer del pintor; lamentablemente fue un amor platónico y trágico porque apenas un año después, el 26 de abril de 1476, Simonetta, de sólo 23 años, falleció a causa de tuberculosis.
La ciudad entera lloró amargamente la muerte de la joven y miles de personas siguieron su ataúd por las calles. 

Este amor imposible marcaría para siempre la vida y la carrera de uno de los grandes pintores del Quattrocento italiano quien jamás pudo asumir su prematura partida y vivió el resto de su vida obsesionado pintándola en innumerables obras, como si quisiera revivirla con su pincel.

Botticelli nunca se casó, falleció en 1510 y fue enterrado a los pies de la tumba de Simonetta, tal su última voluntad, en la Iglesia de Ognissanti (Todos los Santos) -la iglesia de los Vespucci- en Florencia. Habían pasado 34 largos años desde la muerte de su musa, pero su obsesión ardía más que nunca y esa fue quizás la única forma que encontró para poder pasar la eternidad junto a la mujer más bella del Renacimiento. 








lunes, 18 de diciembre de 2017

En el Umbral del Porvenir



Cada fin de año siento lo mismo
como esa hermosa canción de amor, 
yo también quisiera
abrazarte ahora
para que nunca tengas que partir...

La fe religiosa celebra Nochebuena 
y Navidad
rememorando la historia
de la cristiandad 

Dando vueltas al planeta,
mensajes augurales
cruzan las infinitas redes sociales

A veces creo que necesito inventar una máquina
para detener el tiempo 
pero
el Año Nuevo
está a la vuelta de la esquina, 
llega en cualquier momento

Ya se siente esa novedad emocionante,
por ahora es mágico,
todavía no nos hemos familiarizado

Gracias 2017,
arrancaste como un flash
y enseguida me di cuenta
que no serías, simplemente, 
un año más

Trajiste de todo, 
fuiste audaz y emocionalmente fuerte

Ahora, ya, tu halo comienza a diluirse

Hubo finales, nuevos comienzos,
algunas decepciones,
buenas noticias,
y ciertas preocupaciones

2018, 
en este momento representás
doce meses de posibilidad
y tengo la intención de encontrar
belleza dentro de tu cotidianeidad

Ahora, ya, tu fragancia comienza a sentirse

Sé que a veces no podré evitar reveses
entiendo que hasta el árbol más fuerte
algún día caerá, inexorablemente

Pero mientras ese día no llegue 
espero que nos trates a todos
amablemente;
que seas pacífico y benevolente

Carolina Lucía Hauscarriaga

viernes, 15 de diciembre de 2017

John Maler Collier, Vanguardia Victoriana

Este emocionante viaje por el maravilloso mundo del arte me lleva hoy a revisitar a John Maler Collier (1850 - 1934) quien fue un escritor y pintor británico de los más valorados de su generación. 
Sus temáticas varían entre retratos sensacionales y escenas históricas y mitológicas propias de su grupo de colegas de la Hermandad Prerrafaelita.

Collier tuvo como mentores a sir Lawrence Alma-Tadema y a sir John Everett Millais; el artista cayó rendido ante la actitud romántica de la H.P.B. aunque nunca formó parte formal de ésta. Sin embargo, a diferencia del resto de sus hermanos estilísticos, Collier gozó del aprecio y el respeto de la Gran Bretaña victoriana.

Fueron únicos, siempre quisieron lograr más y desde el primer momento estuvieron destinados a provocar y cautivar; sin duda, los chicos Prerrafaelitas son los mejores; y la Bella Durmiente de Collier es de las más bonitas que he visto en mi vida. Siempre resulta un bálsamo observarla, es de ese tipo de belleza que salva al mundo.

Muchos artistas pasan la mayor parte de sus vidas utilizando un único estilo, algo rígido tal vez, por el contrario el Honorable John Maler Collier fue un pintor versátil que abordó multitud de temas en una carrera pictórica colmada de éxito.

Lady Godiva

La Reina Ginebra en Peregrinación

Tannhäuser en Venusberg

La Bella Durmiente

Primavera. Melodía para Corderos

Un Vaso de Vino con los Borgia

Artemisa

La Mariposa

En el Bosque de Arden

La Gran Dama

Pamela Saltando Piedras

La Muerte de Cleopatra

Rudyard Kipling

Las Siervas del Faraón

El Bebé Terrestre

Lilith

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Jeff Rowland. Mientras Cae la Lluvia

Puede ser en el parque, observando el puente o en la estación de trenes, puede estar cayendo el día, puede la bruma envolverlo todo, pero seguramente caerá la lluvia en el ambiente reflejado por el romántico pintor inglés Jeff Rowland (1964).

Mi temperamento novelesco y yo somos una pareja indisoluble por eso el efecto de paraguas refugiando a una pareja en una plomiza tarde de lluvia nunca podría pasar desapercibido para mí. 

¿Estarán enamorados los que caminan bajo el mismo paraguas?  A dónde se dirigen? ¿Son un matrimonio feliz, se aman en realidad? por qué algunos caminos se bifurcan en su porvenir? deberá la pareja tomar una decisión? se están separando, estarán viviendo un romance prohibido? ¿se están reencontrando? 

Todo es sugestión y misterio en las pinturas de Jeff Rowland, quien como si de un buen libro de suspenso se tratara deja que el espectador llegue a su propia conclusión sobre lo que está sucediendo con los personajes y justamente ahí radica la fascinación de su obra.












martes, 12 de diciembre de 2017

Pío Collivadino. Luz de una Buenos Aires entre la Incertidumbre del Cambio y el Orgullo por el Progreso

A comienzos del siglo XX Buenos Aires estaba cambiando vertiginosamente y Collivadino nos legó un rico reflejo de ese momento histórico reflejando la época con plenas escenas portuarias, rascacielos y flamantes avenidas del centro. Pero además de los nuevos edificios industriales, usinas y puentes, también reflejó casitas bajas y algún más que austero espacio. Por ejemplo, ha inmortalizado con maestría hasta una pequeña puerta verde en una casa del Buenos Aires del 1900. 

Barracas, La Boca, el Riachuelo, los barrios marginales de la ciudad, calles de tierra iluminadas a gas; toda una ciudad en ebullición es lo que expresan las obras de Pío Collivadino, artista romántico y post-impresionista conocido como el primer paisajista urbano y moderno que supo hallar poesía en los barrios periféricos porteños. Fue el primero en eso de encontrar belleza en chimeneas, obreros y edificios en construcción. El mismo Collivadino nació en Barracas y vivió entre 1869 y 1945.

Inmigrantes italianos anarquistas, masas de obreros al costado de barcos gigantes o almorzando durante su descanso, todo lo hizo con técnica refinada y un estilo por momentos puntillista, que alternó con gruesos empastes; Collivadino captó la luminosidad de la ciudad y los suburbios en una serie de obras que se despliegan a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX.  


El Banco de Boston

La Hora del Almuerzo

Puente Alsina


El Riachuelo


Puente Victorino de la Plaza


En el Puerto


A la Obra

Una Esquina de La Boca

La Puerta Verde

Puertas a la Tierra

Chimeneas Humeantes

viernes, 8 de diciembre de 2017

Inmaculada Concepción de María. Las Vírgenes de Murillo

Con un estilo delicado, Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) representó en numerosos óleos el tema de la Inmaculada Concepción de María rodeada de ángeles que con mirada amorosa mira al cielo.
Para representarla emplea un delicado claroscuro y una luz suave y dorada. La Virgen se baña en una nebulosa de luz celestial que le da a la pintura una calidez y dulzura inusuales. 
La delicadeza de los ángeles y de La Inmaculada Concepción es un testamento del amor del artista por este tema. De hecho, estos angelitos regordetes se encuentran entre las representaciones más sentimentales del tema en toda la historia del arte.