martes, 20 de octubre de 2020

Sir Anthony van Dyck, el Artista de la Sensación Pomposa

Anthony van Dyck (Amberes, 1599 - + Londres, 1641) es uno de los pintores del barroco flamenco más importantes; su trabajo como retratista lo hace ser uno de los favoritos de las cortes reales a la par de Diego Velázquez.

El rey y coleccionista Carlos I adoraba a Van Dyck porque fue el artista que introdujo notables innovaciones pictóricas en la cultura visual inglesa. Su método de pintura de elegancia relajada se convirtió en la influencia dominante y cambió el gusto de esa nación.

Se ocupó también de temas bíblicos y mitológicos, incluidos retablos.  

Sin embargo, tras la ejecución del rey en 1649, su colección se vendió y se esparció por Europa. Mientras que muchas obras fueron recuperadas por Carlos II durante la Restauración, otras forman ahora el núcleo de museos como el Louvre y el Prado.

Tan grande fue la influencia de Van Dyck que se extiende hasta el período moderno. Durante su vida, Carlos I le otorgó el título de Caballero. Mucho más tarde, los estilos usados ​​por sus modelos proporcionaron los nombres de la barba al estilo Van Dyke* y el cuello Van Dyke*, un cuello ancho sobre los hombros bordeado copiosamente de encaje. 

Al igual que sus pinturas, la vida del genio del caballete es una imagen rica llena de eventos dramáticos, y es, por varios motivos, comparable a la de Rafael: ambos murieron jóvenes y antes de ver uno las atrocidades del saqueo de Roma (1527) y el otro los desórdenes de la guerra civil.​ 

Sir Van Dyck murió antes de ver procesado y decapitado delante de su palacio a su rey.  

Fue enterrado en la Catedral de San Pablo, lo que nos indica la posición social en el momento de su muerte, en la ciudad del Támesis. 

*Nota: Cuando van Dyck fue nombrado Caballero en 1632, cambió su nombre a Van Dyke.















martes, 6 de octubre de 2020

🌻🌸✨ Octubre por la Tierra pasó y a la bella Afrodita engendró 🌻🌸✨


¿Te das cuenta cuán verdaderamente especial Octubre es, realmente?


Es noble y glorioso como una ola de magia,

tiene  flores de pétalos dispersos

y espíritu de amor

que se renueva en el universo


Octubre está transitando,

y nos abre la puerta

a la coronación de fin de año


Recién me llegaron los resultados de su prueba de ADN

y dicen

que este mes es así:

25% príncipe

25% ángel

25% dios

y 25% duende

por eso es un 100% de ensueño!


...Se siente como el regreso de un amigo perdido

hace mucho tiempo

Y ahora, después de todos esos largos meses nublados,

finalmente siento que lo he encontrado


🌻🌸✨ Carolina Haus 🌻🌸✨ 


jueves, 1 de octubre de 2020

Lucas Cranach, el Viejo

Las referencias al arte del Renacimiento dirigen nuestra mirada inevitablemente a Italia, sin embargo, otros países europeos también desarrollaron procesos similares que han marcado hitos en la historia del arte. 

El Renacimiento Alemán no es tan conocido a pesar de contar con figuras como Lucas Cranach. 

Los pintores renacentistas me parecen siempre interesantes y Cranach, el Viejo me parece un grande entre los grandes. Quizás se deba a que supo recoger perfectamente la transición entre el Gótico y el Renacimiento nórdico. 

Lucas Cranach, el viejo o el anciano, - nombre original, Lucas Müller - nació en 1472, en un ambiente totalmente artístico. Entre su vasta producción de pinturas y grabados en madera, hay retablos, retratos de la corte, retratos de los reformadores protestantes, innumerables cuadros de mujeres y títulos de la Biblia o la mitología.  

Junto a sus hijos Hans y Lucas, formó un importante taller, en el que participaron gran número de ayudantes.  

Como era un extraordinario artista, alucinante a más no poder, fue nombrado pintor de cámara del Elector Juan Federico de Sajonia, el Magnánimo; asimismo trabó amistad con Martín Lutero, al que retrató en varias ocasiones. 

Estos grabados, de alto contenido propagandístico, fueron fundamentales para la creación de una iconografía protestante.  

Falleció en 1553, acompañando en el destierro al anteriormente citado Elector Juan Federico de Sajonia.

"El más rápido de los pintores" reza su lápida; sólo entre 1532 y 1533 realizó ciento veinte retratos.  

Sus coetáneos nunca dejaron de maravillarse por la velocidad con la que trabajaba. Por supuesto esta misma velocidad sugirió algunas limitaciones, sin embargo su fortaleza no radicaba en la reflexión, la composición y la construcción, sino en la creatividad impulsiva que se alimentaba de su imaginación y fantasía, particularmente en escenas idílicas. 

Su obra fue especialmente popular en ese período de grandes convulsiones políticas, quizás porque sus contemporáneos, que en la vida pública fueron los protagonistas de ideologías asediadas, anhelaban belleza y un refugio pacífico de la agitación del mundo.

Los diez Mandamientos
Cristo y María
Santas Dorothea, Agnes y Kunigunde
La Sagrada Familia
Martín Lutero
Descanso en la Huida a Egipto
Diana, Recostada
El Martirio de Santa Catalina
Christoph von Scheurl
Cristo como el Hombre de los Dolores
Adán y Eva