Ahora que los salones de peluquería están cerrados, recordé a la celebérrima obra "Medusa", del año 1597.
Hablando en serio, para apreciar mejor esta pintura es importante conocer sus antecedentes. Una gorgona es una criatura femenina aterradora de la mitología griega, y Medusa era una gorgona con melena de serpientes. Era tan repulsiva, que quien la miraba, se convertía en piedra.
Perseo, el héroe griego, recibió un escudo de la diosa Atenea para que pudiera evitar mirarla mientras la decapitaba.
Aquí la vemos retratada justo en el momento del autoreconocimiento cuando, todavía consciente, se da cuenta de que su cabeza y su cuerpo ya no eran uno. De ahí el horror en sus ojos.
Este es un maravilloso ejemplo del enfoque que Caravaggio pone en la expresión fisionómica o facial en sus obras. El maestro utiliza contrastes oscuros y claros con tanta eficacia que Medusa se ve tridimensional.




























