El pintor del Renacimiento Nórdico creó mundos caóticos y detallados. Las complejas representaciones simbólicas de Brueghel, el Viejo encuentran su precedente más obvio en el trabajo del maestro Hieronymus Bosch. Sí, era tan pesimista y negativo como El Bosco pero con un agregado ingenioso característico e irreverente.
Brueghel (ca. 1525-1569) amplió la gama de temas disponibles para el pintor renacentista, observaba al mundo por sobre lo fantástico o lo mitológico. Representó las debilidades de la vida humana cotidiana y parodió temas religiosos; se burló de lo beato, presentó la muerte en detalle realista y elevó a los campesinos a roles centrales. Nos mostró un universo cómico y violento de gente común.
Representó temas apocalípticos en algunas de sus obras, como la caída de ángeles rebeldes pero era reacio a rendir homenaje a héroes bíblicos y míticos, sin embargo tuvo mucho menos reparo en representar a los juerguistas campesinos en una boda, por ejemplo, o en una procesión de mendigos ciegos. En los siglos venideros, especialmente a través del trabajo de artistas holandeses de la centuria siguiente, este enfoque en la vida cotidiana se convertiría en la base del espíritu artístico conocido como Realismo.
El ojo del artista estaba obsesionado por capturar el corazón de una época más allá del canon del arte. Era un documentalista profundo, amplio y con gran capacidad narrativa.












