jueves, 1 de octubre de 2020

Lucas Cranach, el Viejo

Las referencias al arte del Renacimiento dirigen nuestra mirada inevitablemente a Italia, sin embargo, otros países europeos también desarrollaron procesos similares que han marcado hitos en la historia del arte. 

El Renacimiento Alemán no es tan conocido a pesar de contar con figuras como Lucas Cranach. 

Los pintores renacentistas me parecen siempre interesantes y Cranach, el Viejo me parece un grande entre los grandes. Quizás se deba a que supo recoger perfectamente la transición entre el Gótico y el Renacimiento nórdico. 

Lucas Cranach, el viejo o el anciano, - nombre original, Lucas Müller - nació en 1472, en un ambiente totalmente artístico. Entre su vasta producción de pinturas y grabados en madera, hay retablos, retratos de la corte, retratos de los reformadores protestantes, innumerables cuadros de mujeres y títulos de la Biblia o la mitología.  

Junto a sus hijos Hans y Lucas, formó un importante taller, en el que participaron gran número de ayudantes.  

Como era un extraordinario artista, alucinante a más no poder, fue nombrado pintor de cámara del Elector Juan Federico de Sajonia, el Magnánimo; asimismo trabó amistad con Martín Lutero, al que retrató en varias ocasiones. 

Estos grabados, de alto contenido propagandístico, fueron fundamentales para la creación de una iconografía protestante.  

Falleció en 1553, acompañando en el destierro al anteriormente citado Elector Juan Federico de Sajonia.

"El más rápido de los pintores" reza su lápida; sólo entre 1532 y 1533 realizó ciento veinte retratos.  

Sus coetáneos nunca dejaron de maravillarse por la velocidad con la que trabajaba. Por supuesto esta misma velocidad sugirió algunas limitaciones, sin embargo su fortaleza no radicaba en la reflexión, la composición y la construcción, sino en la creatividad impulsiva que se alimentaba de su imaginación y fantasía, particularmente en escenas idílicas. 

Su obra fue especialmente popular en ese período de grandes convulsiones políticas, quizás porque sus contemporáneos, que en la vida pública fueron los protagonistas de ideologías asediadas, anhelaban belleza y un refugio pacífico de la agitación del mundo.

Los diez Mandamientos
Cristo y María
Santas Dorothea, Agnes y Kunigunde
La Sagrada Familia
Martín Lutero
Descanso en la Huida a Egipto
Diana, Recostada
El Martirio de Santa Catalina
Christoph von Scheurl
Cristo como el Hombre de los Dolores
Adán y Eva

viernes, 25 de septiembre de 2020

Henri Rousseau, Máximo Representante de la Pintura Naïf

La primera vez que vi una obra de Rousseau me atrajo de inmediato. Por sus lienzos desfilan flores gigantes, helechos iridiscentes, todo un derroche de fantasía en medio de selvas imposibles. Es innegablemente original, fresco, onírico y muy reconocible. Sin embargo, en un primer momento fue objeto de mofa, ya que el arte ingenuo generalmente se subestima.

Henri Julien Félix Rousseau (1844-1910) era un oficinista parisino que soñaba con convertirse en un artista célebre. A los 49 años, decidió intentarlo. 

Como decía, sus composiciones y su técnica amateur provocaron la burla de la crítica contemporánea; en un principio, estas pinturas fueron calificadas de infantiles y simplistas, pero con su estilo único y tenaz pronto fue reconocido.

Adoro los dibujos minuciosamente elaborados del inventor del arte naïf; especialmente aquellos donde el cielo es rosado o la luna está presente. 

Reflejó en los pequeños detalles los avances tecnológicos de finales de siglo XIX, como el transporte aéreo (avionetas o zeppelins) o la iluminación eléctrica.  Así que  estoy contenta de que el mundo finalmente le diera su debido reconocimiento. En Argentina, una exponente hermosa del arte naïf es Aniko Szabó.

A Carnival Evening
La Carriole du Pêre Junier
L´Octroi
Vue de Malakoff
Vue du Pont de Sèvres
The Mill
Apes in the Orange Grove
El Sueño
The Sleeping Gypsy
Combat of a Tiger and a Buffalo
Myself Portrait Landscape
Centennial of Independence
The Flamingoes

lunes, 21 de septiembre de 2020

Paul de Longpré, el Rey de las Flores 🌺🌼🌺

¡Holaaa! ¿cómo están, queridos amigos míos? Feliz Día de la Primavera a todo el mundo!  hoy es un día espléndido; el horizonte parece más azul, el sol me saluda a través del vidrio... la vida se renueva y desde aquí alcanzo a ver dos ángeles, tres abejas, cinco hadas, una mariposa y un puercoespín... están haciendo una fiesta en el jardín!

Lógicamente, al ver tantas visitas, los pajaritos se pusieron muy felices y decidieron organizar un gran concierto; están cantando con frenesí.

Yo también me uní al festejo y para dar la bienvenida a la temporada traigo al recuerdo a un artista apasionado por los jardines y las flores: Paul de Longpré, con sus rosas del ayer.

Pero antes, comparto algo de su bio.

Longpré (1855-1911) nació en una familia aristocrática en Lyon. Aunque era un artista conocido en Francia, decidió emigrar a Estados Unidos en 1890 y se estableció en la ciudad de Nueva York. El éxito lo siguió y continuó su carrera artística como ilustrador comercial, decorador de vidrieras y pintor.

En 1899 se mudó a Los Angeles, donde se ganó el nombre de "Le Roi des Fleurs"  ya que su casa se convirtió en una atracción turística debido al jardín que tenía más de 4000 rosales y de los cuales tomó muchos de sus temas. 

Murió a la edad relativamente joven de cincuenta y seis años, famoso y popular.

Hoy ya nada de todo eso existe, ni las rosas ni la casa pero como recuerdo de su paso embellecedor por este mundo, una calle lleva su nombre: De Longpre Avenue, en Hollywood 🌺