miércoles, 19 de julio de 2017

La Puerta Azul

Después de la tormenta
estuvimos envueltos 
en una hora
mística

Horas suspendidas,
horas morosas, 
como de un reloj sin tiempo

A medida que atravesábamos 
la puerta azul
el sol
desabrochaba
su capa de niebla

Radiante, él se agigantó y
desplegó sus alas
como un superhéroe
dejando al descubierto su pecho, 
brillando al mundo

Carolina Lucía Hauscarriaga


2 comentarios:

  1. Que sorpresa descubrir esta faceta , grande amiga ,adelante siempre
    Un abrazo

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  2. Muy bello poema Carolina, siempre sutil, mágica... como un ángel que despliega sus alas.
    Un beso grande.

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