jueves, 12 de mayo de 2016

Hans Zatzka, un Mundo Mágico

Hans Zatzka


Hans Zatzka fue un pintor austríaco nacido en Viena el 8 de marzo de 1859 y fallecido el 17 de diciembre de 1945 (aunque algunos datos consignan que falleció en 1949). También fue conocido por el seudónimo P. Ronsard. El artista fue alumno de la Academia de Bellas Artes en Viena entre 1877 y 1882 y la mayor parte de su vida artística la dedicó a la decoración de las numerosas iglesias de Viena y otros establecimientos muy prestigiosos, siendo condecorado con medalla de oro.
Sus pinturas religiosas son muy consideradas pero fue más reconocido por las representaciones de mujeres, hadas, querubines y temas mitológicos. Con sus obras se han creado postales maravillosas que hoy en día son muy codiciadas por los coleccionistas. Estas obras de ensueño transportan a un mundo mágico, todo está ahí, sobre los lienzos y empieza a fluir apenas nos dejamos llevar por las imágenes.
La fuente de creatividad de este artista nunca se agotó y lo mantuvo pintando hasta la edad de ochenta años sin parar.








Sus criaturas parecen escaparse de los marcos, afloran voces interiores que no se detienen, son sensaciones que conmueven y me permiten redescubrir una sensibilidad que a veces parece dormida. El deslumbrante cuadro de cisnes y rosas que me produjo un gran impacto cuando por primera vez lo descubrí. Es mi imagen soñada.




La temática de su obra envuelve en un romántico mundo de belleza sanadora; siento a su obra como un refugio.








Sus remansos bucólicos atraviesan el lienzo con fluidez. Zatzka fue pródigo en atardeceres de postal, sus creaciones están plagadas de brisas suaves y hasta de murmullos que imagino.









Mágico y a la vez terrenal, Zatzka logró efectos muy difíciles de lograr. Imágenes oníricas, bosques hadados, senderos encantados, jardines esplendorosos, nocturnidad y vaporosidad... me parece hasta sentir perfume en el aire.












El nombre de Hans Zatzka remite a fábula, a territorio mágico; el sello de su trabajo resulta inconfundible.









Los temas religiosos que plasmó en cuadros, frescos y retablos también son muy especiales por la expresividad que transmiten.








Entre hadas, cisnes, mariposas, cascadas, odaliscas y querubines el universo refinado del gran artista centroeuropeo continúa brillando con intensidad. Son imágenes que alimentaron mi imaginación desde la niñez y todavía hoy, su obra me continúa fascinando.

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